Genesis: de laboratorio progresivo a fenómeno pop mundial.




En la historia del rock británico hay pocas bandas que hayan cambiado tanto —y sobrevivido al cambio— como Genesis. Lo que comenzó a finales de los años 60 como un proyecto de estudiantes obsesionados con el rock progresivo terminó convirtiéndose en una de las máquinas de éxitos más grandes de los años 80. En el camino hubo máscaras surrealistas, suites épicas de veinte minutos, rupturas dolorosas y una metamorfosis sonora que todavía divide a los fans.
El origen: colegio, ambición y rock progresivo

Genesis nació en 1967 en el colegio Charterhouse, en Inglaterra. Los miembros fundadores —entre ellos Peter Gabriel, Tony Banks, Mike Rutherford y Anthony Phillips— compartían una obsesión por expandir los límites del rock. Su debut, From Genesis to Revelation (1969), pasó prácticamente desapercibido. Pero la banda encontraría su identidad poco después, cuando el guitarrista Steve Hackett y el baterista Phil Collins se unieron al grupo en 1970. A partir de ese momento, Genesis se convirtió en una de las formaciones más imaginativas del rock progresivo.

Entre 1971 y 1974, Genesis construyó una reputación legendaria en los escenarios con discos como Foxtrot y Selling England by the Pound. Las composiciones eran complejas, llenas de cambios de ritmo y letras surrealistas. Pero el verdadero espectáculo lo protagonizaba Gabriel. Durante los conciertos, el cantante aparecía con disfraces extravagantes: zorros rojos, flores gigantes, criaturas mitológicas. Canciones como Supper's Ready se convertían en experiencias teatrales que mezclaban rock, narrativa fantástica y performance. El punto culminante de esa etapa llegó con The Lamb Lies Down on Broadway (1974), un ambicioso álbum conceptual que seguía la odisea surrealista de un joven puertorriqueño en Nueva York. 

Pero el éxito artístico vino acompañado de tensiones internas.En 1975, en pleno auge creativo, Gabriel abandonó la banda para iniciar su carrera solista. Muchos pensaron que Genesis no sobreviviría a la pérdida de su carismático líder.

La solución llegó desde detrás de la batería. Phil Collins —hasta entonces baterista y ocasional cantante— tomó el micrófono principal. Lo que parecía una solución temporal terminó definiendo la siguiente era del grupo. Con discos como A Trick of the Tail (1976) y Wind & Wuthering (1976), Genesis demostró que podía seguir siendo musicalmente ambicioso sin Gabriel. Con el trío formado por Collins, Banks y Rutherford, Genesis empezó a simplificar su sonido. Las suites largas dieron paso a canciones más directas, con producción moderna y fuerte presencia en la radio y la televisión musical.

El resultado fue una nueva avalancha de éxitos.Canciones como Turn It On Again, Mama y especialmente Invisible Touch convirtieron a Genesis en una de las bandas más populares del planeta.

El álbum Invisible Touch (1986) fue el punto más alto de esa era: varios sencillos exitosos, estadios llenos y una presencia constante en la naciente MTV.

Pero el éxito masivo también trajo críticas.

Muchos fans del rock progresivo acusaron a la banda de haber abandonado sus raíces experimentales para perseguir el éxito comercial.
A lo largo de su carrera, Genesis vendió más de cien millones de discos y dejó una huella profunda en varias generaciones de músicos.


Pocas agrupaciones han atravesado transformaciones tan radicales sin desaparecer en el proceso.

Hoy, el legado de Genesis sigue generando debates entre fans y críticos. Algunos prefieren la ambición épica de los primeros años. Otros celebran la precisión pop de la etapa de Collins.

Pero incluso sus detractores suelen admitir algo:muy pocas bandas han logrado reinventarse tantas veces… y seguir llenando estadios en cada nueva versión de sí mismas.