Roupa Nova: La trama de un amor que nunca terminó.



Desde el pulso de Río de Janeiro hasta el corazón de millones de brasileños, Roupa Nova se ha convertido en más que una banda: es un fenómeno intergeneracional cuya música escribió parte de la banda sonora de la vida de todo un país.


Corría el año 1980 cuando, en el efervescente ambiente musical carioca, emergió formalmente Roupa Nova. Aunque sus raíces se remontan a fines de los años 70 en distintas bandas de baile y estudio, fue en esa década cuando el grupo consolidó su nombre y sonido definitivo: un pop-rock melódico, sofisticado y profundamente brasileño.

Formado por músicos extraordinariamente versátiles —Serginho Herval (batería y voz), Kiko (guitarra y voz), Nando (bajo y voz), Ricardo Feghali (teclados y voz), Cléberson Horsth (teclados y voz) y, hasta 2020, Paulinho (vocal y percusión)—, la banda amasó un repertorio que sería recordado por décadas.

Roupa Nova no tardó en meter sus canciones en el tejido emocional del público brasileño. Sus temas empezaron a sonar no solo en radios —con hits como “Canção de Verão” o “Sapato Velho”— sino también en la televisión nacional gracias a las telenovelas, fenómeno cultural incontestable en Brasil.

Canciones memorables como “Anjo”, “Dona”, “Whisky a Go Go”, “Volta pra Mim” y “Linda Demais” cruzaron generaciones y se convirtieron en casi himnos de la vida cotidiana, marcando bodas, celebraciones familiares, tardes de domingo y noches de nostalgia.

Lo que distingue a Roupa Nova de muchas bandas contemporáneas fue su habilidad para combinar virtuosismo musical con un pop accesible. Todos los integrantes eran cantantes y músicos extraordinarios: voces armonizadas, melodías conmovedoras y una ejecución pulida pero nunca fría.

Además, la banda supo mantener una identidad sólida incluso cuando las modas musicales cambiaban. Desde baladas sentidas hasta ritmos pop-rock con guiños sofisticados, su catálogo reflejó la evolución de la música brasileña sin perder su esencia.

Con más de 20 millones de discos vendidos y más de 35 temas incluidos en telenovelas brasileñas, Roupa Nova es uno de los nombres más grandes de la música popular brasileña.

Pese a los altibajos mediáticos —como la menor exposición en los 90— nunca dejaron de estar presentes en la agenda de espectáculos, llenando salas, teatros y festivales año tras año. Su álbum Roupa Nova em Londres (grabado en los legendarios Abbey Road Studios) incluso ganó un Grammy Latino.

En diciembre de 2020, la música se detuvo por un momento para la banda: Paulinho, la voz y presencia carismática, falleció tras luchar contra un linfoma complicado por COVID-19. La noticia conmovió a Brasil y dejó un vacío profundo en los corazones de millones.

Sin embargo, la historia no terminó allí. En 2021, Fábio Nestares asumió los vocales principales, marcando un nuevo capítulo en la trayectoria del grupo y demostrando que Roupa Nova sigue vivo —aunque con la nostalgia de quienes crecieron con su música.

Hablar de Roupa Nova es hablar de Brasil. Sus canciones han sido banda sonora de generaciones, y muchos las reconocen al instante como parte de su historia sentimental. Desde la radio hasta el streaming, de los bailes familiares a los grandes conciertos, la relación entre el público y la banda es íntima y duradera.

Incluso hoy, con nuevos proyectos, giras y homenajes, su música sigue siendo un puente emocional entre pasado y presente: una comprobación de que algunas historias no envejecen, sino que se profundizan con los años.